3 Respuestas teonomicas contra el Anabaptismo y otros

17.04.2015 03:56

 

 

Cuando tratamos temas como Dios y el Magistrado civil (Rom.13:1), nos encontramos con muchos grupos que se indignan con nosotros, entre ellos Antinomianistas, Pietistas, Estatistas, y muchos grupos con doctrinas misturadas.

 

Las razones son muchas pero hoy deseo responder a tres preguntas precisas.  

 

 

 

Algunas argumentaciones que se nos han hecho.

 

1-¿Tenemos nosotros el mismo fin que persiguió Roma en el pasado?

Este argumento surge del hecho que nosotros declaramos que el magisterio civil debe hacer lo necesario para que la paz y la unidad sean mantenidas en la iglesia, para que la verdad de Dios se mantenga pura y entera, para que todas las blasfemias y herejías sean suprimidas, todas las corrupciones y abusos en la adoración y la disciplina sean impedidas o sean reformadas, y todas las ordenanzas de Dios sean debidamente establecidas, administradas y cumplidas.[1] Isaías 49:23 Salmo 122:9 Esdras 7:23, 25-28 Levíticos 24:16 Deuteronomio 13:5, 6, 12 2 Reyes 18:4 1 Crónicas 13:1-9 2 Reyes 23:1-26 2 Crónicas 34:33 2 Crónicas 15:12 

El gran san Agustín decía: […] si los buenos y santos nunca promueven persecución, sino que la padecen, ¿de quién es la voz que nos dice en el salmo: «Perseguiré a mis enemigos y los capturaré, y no me volveré hasta que desmayen?» [Salmos 17:38]. Luego, si queremos decir o reconocer la verdad, hay una persecución injusta, y la promueven los impíos contra la Iglesia de Cristo; y hay una persecución justa, que promueve la Iglesia de Cristo contra los impíos […]. Ella persigue y captura a los enemigos hasta que desmayan en su vanidad. [2]

Cada uno de estos pasajes da un testimonio firme con respecto a la verdad que afirmamos, por tanto esto deja claro que el fin que perseguimos es un fin de principios Bíblicos bajo una sana exegesis pactual y obviamente teonomica.

Ahora la pregunta sobre el fin que se persigue estaría respondida, pero vamos a mostrar apenas una vislumbre de los fines que movieron a Roma y el papado, las cosas comenzaron bien, pero las desfiguraciones le siguieron pronto, los herejes dejaron de ser los que promovían otra doctrina que no sea la bíblica, para ser llamado hereje bastaba oponerse a las tradiciones humanistas de Roma, este fue un proceso lento de pequeñas sorras que destruyeron la viña.

La Inquisición medieval se fundó en 1184 en la zona de Languedoc (en el sur de Francia) para combatir la herejía de los cátaros o albigenses. El catarismo afirmaba una dualidad creadora (Dios y Satanás) y predicaba la salvación mediante el ascetismo y el estricto rechazo del mundo material, percibido por los cátaros como obra demoníaca.

 

 En 1249 se implantó también en el reino de Aragón (fue la primera Inquisición estatal y en la Edad Moderna, con la unión de Aragón con Castilla, se extendió a ésta con el nombre de Inquisición española (1478-1821), bajo control directo de la monarquía hispánica, cuyo ámbito de acción se extendió después a América, la Inquisición portuguesa (1536-1821) y la Inquisición romana (1542-1965)

Pero aquí al contrario de su comienzo que tenía razones bíblicas encontramos lo siguiente: que el primer director de la Inquisición de Hungría, Paulus Hungarus, defendió a los chamanes paganos húngaros valiéndose de su influencia con el Papa Inocencio III. Además, aseguró que estos al adorar al sol adoraban al ente supremo que era el mismo Dios, así que no hallaba razón para condenarlos. 

Los fines posteriores no fueron bíblicos, por el contrario Se persiguió hasta la muerte a los que divulgaban las verdades de la Santa Palabra de Dios por encima de toda tradición humana, aquellos que con énfasis promovieron una sana Reforma fueron quemados o callados, mientras los persecutores eran los mayores engañadores.

Una profunda investigación nos daría muchísimos detalles pero nos vasta apuntar aquí (que los fines jamás serán los mismos)

Los Reformados apuntamos a la corona de Cristo, al establecimiento de su reino y a la Pureza de la doctrina, bajo las leyes justas dictadas por Dios; mientras los demás grupos apuntan a la corona del humanismo, ya sea al Rey, al Papa, o Cualquier otro autoproclamado que no sea Dios mismo, el sostenimiento de una cosmovisión pagana o desfigurada por múltiples teorías de hombres extraviados de la verdad y leyes corruptas dictada para el libre libertinaje.

 

2-¿Tratar con la herejía es función del Estado o de la Iglesia de Cristo?

 

Aquí se nos ha argumentado que la iglesia es quien debe tratar con la herejía y no el estado, esto es un error, principalmente desequilibrado, es verdad que la iglesia debe tratar con las doctrinas heréticas en primer lugar y debe velar por ello, pero deshacer las obligaciones que Dios ha puesto en mano de sus ministros en el gobierno es típico de la herejía anabaptistas, pietista y humanista en general que no reconoce a Dios como el Rey que gobierna sobre los reyes de la tierra, y es por esta causa que tenemos una política injusta y extraviada de la verdad como ya anticipa el profeta en el Salmo 2

 “Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas”.

Así que prosiguen los consejos para los gobernantes y líderes políticos

“Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor.

Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino”

Es notorio que se hable del Hijo, Cristo quien declara

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. (Mat.28:18) y a continuación el ordena a su iglesia que  enseñemos a guardar todas las cosas que Cristo ha mandado.

Así que no se puede desvincular a sus ministros Romanos 13 dice…”porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”.

De manera que lo establecido por Dios debe llevar por norma y estandarte la ley bíblica, Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. Y no hay una base firme para la moralidad fuera del Cristianismo, fuera de él solo hay relativismo y opiniones que no llevan más que a la inmoralidad, queda claro que cualquier quebrantamiento de la ley es trasgresión que debe ser disciplinada y que no solo es deber de la iglesia velar en esto.

Todos los reformadores estaban de acuerdo, como ya vimos la opinión de San Agustín, veamos algunas confesiones Reformadas

   Confesión de Fe, hecha de acuerdo por el pueblo Frances. Quien desea vivir de acuerdo a la pureza del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. (1559)"

Creemos que Dios desea tener el mundo gobernado por leyes y magistrados, para que alguna restricción pueda haber sobre los apetitos desordenados. Y así, El ha establecido reinos, republicas, y toda clase de principalidades, ya sea hereditarios o de otra forma, y todo lo que pertenece a un justo gobierno y desea ser considerado como Su Autor, así que él ha puesto la espada en las manos del magistrado para suprimir los crímenes en contra la primera tabla así como de la segunda tabla de los Mandamientos de Dios. Debemos por lo tanto, a causa del, no solamente someternos a ellos como superiores, pero honrarlos y mantenerlos en toda reverencia como sus tenientes y oficiales…a quien El ha comisionado a ejercitar una autoridad legítima y santa.

 

Creemos entonces que debemos obedecer sus leyes y estatutos, pagar impuestos, y otros deberes, y llevar el yugo de sujeción con una buena y libre voluntad, aun si ellos son incrédulos, con tal que el imperio soberano de Dios se mantenga intacto. De allí que detestamos todos aquellos que rechazan la autoridad, para establecer una comunidad y confusión de propiedad, y derrocar el orden de justicia.[3]

La confesión Escocesa CAPITULO XXIV El Magistrado Civil

 Confesamos y reconocemos que imperios, reinos, dominios y ciudades son designados y ordenados por Dios; sus poderes y autoridades, emperadores en imperios, reyes en sus reinos, duques y príncipes en sus dominios y magistrados en las ciudades, son ordenados por el santo decreto de Dios para la manifestación de su propia gloria y para el bienestar de todos los seres humanos. Sostenemos que cualquiera que conspire para rebelarse o para deponer los poderes civiles, debidamente establecidos, no son solamente enemigos de la humanidad, sino rebeldes contra la voluntad de Dios. Más aún, confesamos y reconocemos que estas personas colocadas en posiciones de autoridad, deben ser amadas, honradas, temidas, y apoyadas con el más alto respeto, porque son lugartenientes de Dios, y en sus concilios, Dios mismo se sienta y juzga. Ellos son los jueces y príncipes a quienes Dios ha dado la espada para la alabanza y defensa de quienes hacen bien y el castigo de quienes hacen mal abiertamente. Más aún, sostenemos que la preservación y la purificación de la religión es el deber particular de reyes, príncipes, gobernantes y magistrados. Ellos no sólo son elegidos para el gobierno civil, sino también para mantener la religión verdadera y suprimir la idolatría y la superstición. Esto se puede ver en David, Josafat, Ezequías, Josías y otros altamente reconocidos por su celo en esta causa. Por lo tanto, confesamos y reconocemos que quienes resisten los poderes superiores, en la medida en que éstos actúen dentro de su propia jurisdicción, se oponen a los decretos de Dios y no pueden considerarse libres de culpa. Sostenemos, además que en la medida en que los príncipes y gobernantes cumplan responsablemente sus oficios, cualquiera que les niegue ayuda, consejo o servicio se los niega a Dios, quien por medio de su lugarteniente los requiere de ellos.

La confesión de Fe Westminster en su apartado 23:3

 Los gobernantes civiles no pueden tomar para él la administración de la Palabra y de los sacramentos, o el poder de las llaves del Reino de los Cielos, y sin embargo tienen autoridad y es su deber hacer lo necesario para que la paz y la unidad sean mantenidas en la iglesia, para que la verdad de Dios se mantenga pura y entera, para que todas las blasfemias y herejías sean suprimidas, todas las corrupciones y abusos en la adoración y la disciplina sean impedidas o sean reformadas, y todas las ordenanzas de Dios sean debidamente establecidas, administradas y cumplidas Y para el mejor cumplimiento de todo ello tienen la potestad de convocar Sínodos, estar presentes en ellos y asegurar que cuanto en ellos se decida sea de acuerdo con la mente de Dios.
 

Hay mucho más pero creemos que con esto basta para mostrar la opinión común de los Reformadores y Puritanos del siglo 16 y 17, pero que más allá del tiempo sus escritos son sumamente relevantes por contener el mensaje bíblico al respecto y no mera opiniones de hombres.
 

 3-¿Ustedes quieren que el presidente sea de acuerdo a ustedes y que persiga a los herejes?

 

Aunque creo que ya se respondio esta pregunta, añadiremos aquí algunas simples aclaraciones básicas deducidas de lo antedicho.

1-    Nuestras opiniones son validas en la medida que se ajustan a la ley bíblica, así que la regla no es lo que nosotros queremos sino lo que Dios ordena.

2-    La persecución de los herejes es para nosotros la última de las alternativas, se busca la reforma, se acude a la Predicación seria del evangelio de Cristo, se educa para una apologética del Cristianismo en cada área del saber humano, se disciplina según el grado de la falta y según la autoridad agraviada, se espera los cambios y el arrepentimiento hasta que se agotan los recursos por los mejores medios, finalizando con multas y penas civiles a los rebeldes.

3-       Todas las autoridades se encuentran bajo el gobierno divino y todas deben sujetarse a su ley, los padres, los presbíteros y gobernantes en las iglesias, los maestros, los comerciantes, los gobiernos y todos los hombres en todo lugar.

 

Quisiera por ultimo recomendar un escrito anterior si usted está interesado en saber más al respecto “La Necesidad de Reforma en Gobierno Civil”.

Leer más: http://puritanos-en-argentina.webnode.com.ar/news/la-necesidad-de-reforma-en-gobierno-civil/

 

17/4/2015 Ps. Sebastian Santa Maria



[1]  Confesión de Fe de Westminster ORIGINAL de 1647 Capítulo 23 De los Gobernantes Civiles

 

[2] San Agustin Ep. 185, 11.

[3] Tomado de el articulo LA CONFESION DE FE FRANCESA: LA AUTORIDAD DEL MAGISTRADO ES "SANTA Y LEGITIMA" http://caesararevalo.blogspot.com.ar/2015/04/la-confesion-de-fe-francesa-la.html?spref=fb